Equipamiento del camper

Muchos clientes se sorprenden cuando ven todo lo que cabe en una furgoneta. Me dicen: «Pablo, ¡pero si esto tiene de todo!». Y es verdad, pero como siempre les digo, en una camper «menos es más». En mi negocio no equipamos las furgonetas con gadgets inútiles que solo sirven para romperse o hacer ruido en los baches. Ponemos lo que de verdad vas a usar. Una buena cama, una cocina que caliente rápido y una nevera que mantenga la cerveza fría incluso cuando en Málaga estamos a cuarenta grados a la sombra. El resto son adornos que sobran.

El equipamiento técnico es lo que marca la diferencia entre un viaje relajado y una pesadilla. Yo mismo reviso las baterías auxiliares antes de cada alquiler. No hay nada peor que quedarse sin luz para leer o sin calefacción en una noche de frío porque la batería está vieja. Mis campers llevan tecnología sencilla pero robusta. El sistema eléctrico funciona con placas solares y la calefacción es estacionaria, de las que tiran del depósito de gasoil, para que no tengas que preocuparte de si se acaba la bombona de gas en mitad de la noche.

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La cama es lo más importante. No usamos colchonetas finas; pongo colchones de espuma de alta densidad porque si no descansas, el viaje se hace bola.
La cocina es de dos fuegos de gas. Suficiente para hacerte unos macarrones o un buen café por la mañana. No hace falta más.
El baño es compacto. Tienes tu ducha y tu WC. No es el baño de un hotel de cinco estrellas, pero tener tu propia intimidad no tiene precio cuando estás en el monte.
Tenemos depósitos de aguas grises (la que sale del fregadero y ducha) y agua limpia. Te doy la manguera y los adaptadores necesarios, que luego en las gasolineras nunca hay el que necesitas.
El almacenamiento está pensado para que no lleves las maletas por medio. Hay armarios y huecos bajo los asientos para que todo vaya en su sitio.

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[ CONSEJO DE PABLO ]
No traigas maletas rígidas. Trae bolsas de deporte que se puedan doblar y guardar en un rincón. Una maleta rígida en una camper es un estorbo que te va a estar golpeando las piernas todo el viaje. Y otra cosa: no traigas ropa para un mes. En casi cualquier pueblo de España hay lavanderías de autoservicio donde por 5 euros lavas y secas todo en una hora.

El control del panel central es el cerebro de la furgo. Ahí ves cuánta agua te queda y cómo van las baterías. Yo siempre les explico que no hace falta estar obsesionado, pero echarle un ojo una vez al día está bien. También incluyo un kit de niveladores (los calzos). Si duermes torcido, te vas a levantar con dolor de espalda y la nevera no funcionará bien. Parece una tontería, pero poner los calzos es el primer ritual de un buen campista al llegar a su sitio de descanso. En definitiva, te entrego una casa pequeña pero bien pensada. No esperes lujos innecesarios, espera funcionalidad. Mi objetivo es que te olvides de la furgoneta y te centres en el paisaje de España que tienes delante de la ventana.