
España no es solo sol y playa todo el año, aunque mucha gente lo crea. Dependiendo de cuándo vengas a recoger tu camper a Málaga, la experiencia va a ser totalmente distinta. No es lo mismo recorrer Andalucía en agosto, cuando el termómetro no baja de los 35 grados ni de noche, que subir a los Pirineos en enero. Cada época tiene su truco y su preparación. Yo siempre digo que no hay mala época para viajar, sino mala elección del equipo o del destino. Mis campers están preparadas para todo, pero tú tienes que saber a qué te vas a enfrentar ahí fuera.
El verano es la temporada alta. Todo está lleno, los precios suben y el calor puede ser agobiante en el interior. Si vas a viajar en julio o agosto por el sur, mi consejo es que busques la costa o la alta montaña. Dormir en Sevilla en agosto dentro de una furgo es solo para valientes. En esta época, la nevera trabaja al máximo, así que hay que vigilar el consumo de batería si no te mueves mucho. Lo bueno es que tienes muchas horas de luz y puedes disfrutar de las cenas fuera de la furgo hasta las tantas de la madrugada bajo las estrellas.
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En primavera y otoño España es un paraíso. Las temperaturas son suaves, no hay tanta gente y puedes dormir en sitios donde en verano sería imposible. Es la época ideal para el interior de la península.
El invierno es para los amantes de la montaña o para los que buscan el sol del sur. Mis furgos llevan calefacción estacionaria de gasoil, así que puedes dormir a bajo cero y estar dentro a 20 grados sin problemas.
Si viajas en invierno, recuerda que las horas de sol son pocas. A las seis de la tarde ya es de noche, así que aprovecha las mañanas para conducir y ver sitios.
En verano, aparca siempre buscando la sombra de la tarde. Si la furgo se calienta todo el día, luego te costará mucho enfriarla para dormir.
El consumo de agua cambia. En verano te ducharás más a menudo, así que tendrás que buscar puntos de carga de agua con más frecuencia.
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[ CONSEJO DE PABLO ]
Si vas a zonas de nieve en invierno, ten cuidado con el depósito de aguas grises. Si hace mucho frío fuera, el agua del depósito se puede congelar y no podrás vaciarlo hasta que no suba la temperatura. Un truco es dejar la llave de paso un poco abierta con un cubo debajo o echar un chorro de anticongelante por el fregadero. Pero bueno, esto solo si vas a dormir a los Pirineos o Sierra Nevada en lo más duro del invierno.
La mayoría de mis clientes vienen buscando el sol de Málaga, y aquí tenemos la suerte de que incluso en diciembre podemos tener días de 18 grados y cielo azul. Pero España es muy variada. Puedes pasar de un desierto en Almería a un bosque verde y lluvioso en Galicia en un par de días de conducción. Esa es la magia de viajar así. Solo tienes que adaptar tu equipaje: trae siempre algo de abrigo, aunque sea verano (en la montaña refresca siempre), y no olvides el protector solar. Viajar en camper te enseña a vivir con el ritmo de las estaciones, a despertarte con la luz del día y a refugiarte cuando el tiempo se pone feo. Es una conexión con el clima que no tienes en un hotel.